Cuánta información dar a un paciente en cuidados paliativos

Cuánta información dar a un paciente en cuidados paliativos

Decir la verdad no significa ser cruel. Pero a la hora de tratar con pacientes sometidos a cuidados paliativos, muchos familiares tienden a suavizar o esconder parte de la información relacionada con la evolución de la enfermedad con el objetivo de proteger al paciente. ¿Hasta dónde hay que contar en estos casos? ¿Debe saber el paciente que se va a morir?

Sea cual sea la situación de la que se parte, debemos ser conscientes de que nadie se conoce más ni mejor que el propio paciente. Él mismo percibe el deterioro de su estado de salud general, cada vez más evidente en circunstancias como la pérdida de funciones motoras básicas, la incapacidad para comer solo, para levantarse o para colocarse de lado en la cama de manera autónoma…

Si el enfermo no recibe toda la información sobre su estado, estas condiciones físicas personales chocarán con el discurso que recibe. Muchas veces me he encontrado pacientes derivados a casa por el médico que les ha tratado durante años que desconocen cuál es su situación real. Esto deriva, en muchas ocasiones, en un rechazo de los cuidados paliativos. ¿Por qué? Porque lo que realmente desea el paciente es seguir como se encontraba hasta ese momento: siendo tratado por el mismo médico y con el mismo tipo de enfermedad.

¿Cómo se debe informar al paciente en cuidados paliativos?

La información, como las medicinas, también se debe dosificar, ya que mucha puede ser tóxica. El paciente marca hasta dónde quiere saber, pero se le debe ofrecer la información.

A la hora de afrontar un tratamiento de cuidados paliativos los cambios son difíciles de aceptar y conllevan diferentes etapas por las que el paciente debería transitar:

  • Una inicial, de rechazo o rebelión contra la situación. Es una de las fases que, de no resolverse, puede derivar en desesperación, violencia o resentimiento. 
  • La segunda etapa, en la que el paciente se resigna y pierde toda esperanza. Es la única opción que le queda tras asimilar que es incapaz de cambiar la situación.
  • Por último, la fase de aceptación. Aquí su perspectiva cambia hacia otra más esperanzadora, en la que termina aceptando su condición y asumiendo el camino que le espera por delante. 

Nadie puede decirnos con total seguridad cuándo vamos a morir, pero sí podemos influir en cómo se transmite esa información. Los cuidados paliativos, garantizan que este camino final sea tranquilo, sin sufrimiento y rodeado de seres queridos en el entorno del hogar.

En alguna ocasión, algún familiar me ha comentado que seguía esperando un milagro. Mi respuesta ante estas confesiones siempre ha sido la misma: morir sin dolor, sin sensaciones desagradables y en el seno de la familia se parece mucho a uno. 

Cuando por la enfermedad ya no se puede seguir luchando, es tiempo de concentrarse en el paciente. Por él, siempre se deben seguir haciendo cosas: que no sienta dolor, falta de aire, sensación de muerte inminente... En pocas palabras, que no tenga sufrimiento.

 

Dra. Analia A. Rodriguez Garzotto MD. PHD