Sedación Paliativa: qué es y qué no es

La atención sanitaria al final de la vida tiene como prioridad absoluta el alivio de los síntomas causados por una enfermedad y el acompañamiento integral del paciente y su familia.

 
Cuando los tratamientos convencionales no logran controlar síntomas graves, la sedación paliativa surge como una herramienta esencial para garantizar serenidad en los últimos días.

¿Qué es la sedación paliativa?

Consiste en la administración deliberada de fármacos para disminuir el nivel de dolor y de consciencia de un enfermo en situación terminal.

Su único objetivo es evitar el sufrimiento causado por síntomas refractarios, que son aquellos que no pueden ser controlados por médicos expertos en un tiempo razonable pese a emplear los mejores tratamientos disponibles.

Esta práctica está avalada ética y legalmente como una buena práctica médica.

Es fundamental comprender que la sedación no acelera ni retrasa la muerte; diversos estudios demuestran que, cuando es realizada correctamente, la sedación no influye en que el fallecimiento ocurra antes o después.

Diferencias clave: Sedación vs. Eutanasia

La distinción entre ambos procedimientos es nítida y se basa en tres pilares:

  • Intención: La sedación busca aliviar el sufrimiento disminuyendo la percepción del paciente; la eutanasia busca deliberadamente provocar la muerte.
  • Procedimiento: En la sedación se usan fármacos en las dosis mínimas necesarias para lograr el confort; mientras que la eutanasia emplea dosis letales (mortales) para un fin inmediato.
  • Resultado: El resultado de la sedación es el alivio de los síntomas; el de la eutanasia es el fallecimiento provocado.

¿Es posible revertir la sedación?

La sedación paliativa puede ser transitoria, lo que permite despertarla en un plazo determinado para reevaluar si el síntoma que causaba dolor ha remitido.

Sin embargo, cuando se aplica en la fase agónica (los últimos días u horas de vida), aunque farmacológicamente se pudiera intentar revertir, la muerte se considera ya inevitable debido al curso de la enfermedad. En estos casos, la sedación suele ser continua.

¿Quién puede suministrar el tratamiento y dónde?

Debe ser suministrada por un equipo experto en cuidados paliativos.

Un equipo formado por médicos especialistas que teniendo en cuenta la voluntad del paciente y siguiendo un protocolo que contempla su estado, síntomas, progreso de la enfermedad, etc., prescriben la medicación y el ritmo de perfusión (la velocidad a la que el fármaco entra en el cuerpo). El personal especializado de enfermería prepara y administra la medicación y hace seguimiento de que se logra el efecto deseado y del bienestar del paciente.

Este proceso puede realizarse tanto en el hospital como en el domicilio. El hogar suele ser un entorno de referencia y paz, siempre que existan cuidadores que puedan colaborar con el equipo experto.

El proceso y el cuidado del entorno

Estar sedado no significa estar abandonado; los cuidados básicos de higiene y el aseo del cuerpo se mantienen siempre para preservar la dignidad. Además, es vital considerar estos puntos:

  1. Evaluación constante: El equipo médico utiliza herramientas como la escala de Ramsay (un método para medir qué tan dormida está una persona) para ajustar las dosis de forma proporcional.
  2. Comunicación sensorial: El oído y el tacto suelen ser los últimos sentidos en perderse. Se anima a las familias a hablar y acariciar al paciente, ya que este puede percibir el afecto y el tono de voz.
  3. Signos naturales: Pueden aparecer estertores (ruidos al respirar por acumulación de moco), que son normales en el proceso de morir y no implican que el paciente esté sufriendo o ahogándose.

El Documento de Voluntades Anticipadas

Para asegurar que se respete la autonomía del paciente, existe el documento de voluntades anticipadas (o voluntad vital anticipada).

Es un escrito legal donde una persona expresa qué tratamientos desea o no recibir en el futuro en caso de perder la capacidad de decidir por sí misma.

Dejar reflejada aquí la postura sobre la sedación paliativa aporta tranquilidad a la familia y seguridad al equipo médico, evitando decisiones difíciles en momentos de crisis.

La sedación paliativa es un acto de profundo sentimiento para la familia. Para el equipo médico no es solo un acto técnico, sino un compromiso ético y humano de alta responsabilidad y relacionado con el sentido y la dignidad del ser humano.

Referencias

  • Manual MSD/Merck: Escala de Ramsay
  • Morita T, Tsunoda J, Inoue S y Chihara A. (2001) «Effects of high dose opioids and sedatives on survival on terminally ill cancer patients» y publicado en el Journal of Pain and Symptom Management. Este trabajo demostró de manera específica que una sedación bien indicada y correctamente ejecutada no acorta la vida del paciente.
  • Sykes N. y Thorns A. (2003): Publicado en Archives of Internal Medicine, este estudio analizó el uso de sedantes en la última semana de vida y sus implicaciones en la toma de decisiones, concluyendo que no influyen negativamente en la supervivencia.
  • Maltoni M. et al. (2012): Una revisión sistemática publicada en el Journal of Clinical Oncology que, tras analizar múltiples investigaciones, confirmó que no hay diferencias significativas en la supervivencia de los pacientes que precisaron ser sedados frente a los que no lo requirieron.
  • Barathi B. y Chandra PS. (2013): Otra revisión sistemática que abordó específicamente si la sedación paliativa acorta el tiempo de supervivencia en pacientes con cáncer avanzado, obteniendo resultados negativos respecto al acortamiento de la vida.
  • Maeda I. et al. (2016): El estudio prospectivo de cohortes conocido como J-PROVAL, publicado en The Lancet Oncology, el cual utilizó análisis de puntuación de propensión para confirmar que la sedación profunda continua no altera la supervivencia.

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